Estrategia Operativa de Roberto Martínez

Los cuartos de final entre Brasil y Bélgica se podrían catalogar como uno de los mejores partidos del Mundial de Rusia y eso que han habido grandes partidos a lo largo de estas últimas semanas. El partido que se jugó el viernes a las 20:00 fue un gran espectáculo para el aficionado ante la intensidad del partido, pero además, fue un partido para admirar la estrategia operativa de un entrenador español: Roberto Martínez. El planteamiento del entrenador español contra su compañero Tite fue un gran ejemplo de cómo superar a tu rival aprovechando sus puntos débiles. Asistimos pues, a una de las mejores primeras partes del Mundial con una selección, la belga, que adquiere papeletas para quitarse la famosa etiqueta que lleva puesta desde hace mucho tiempo: “la eterna promesa”.

Brasil salió con su esquema habitual, ese esquema que le había dotado de una fiabilidad durante todo el campeonato. Tan sólo un gol recibido y con jugadores como Coutinho, Willian, Neymar o Douglas Costa hacían del combinado verdeamarello un equipo muy difícil de batir. La baja de Casemiro en el centro del campo fue un detonante que tal vez hubiese cambiado el devenir del partido.

Por su parte Roberto Martínez introdujo varios cambios en el once además de cambiar el esquema que ha estado empleando en todo el Mundial. De la defensa de cinco jugadores, el entrenador español pasó a una defensa de cuatro y dejó en el banquillo a Carrasco y Mertens para dar entrada a Fellaini y Chadli. Todo hacía preguntarse qué quería Roberto Martínez en el partido, si colocar a Fellaini para dar mayor ventaja en el juego directo y centros laterales, y en la colocación de Chadli como supuesto carrilero izquierdo. Pero todo sorprendió cuando se vio al equipo dispuesto de la siguiente manera:

El equipo se posicionó con un teórico 4-3-3 con Fellaini en el centro del campo junto a Witsel y Chadli en la zona izquierda para comportarse, según el contexto, de interior izquierdo o de carrilero izquierdo. Se vio por primera vez en el Mundial a Kevin De Bruyne en una posición más adelantada respecto a otros partidos. Está posición le dio mucha más libertad por el campo mientras que Lukaku adquiría una posición más lateralizada como Hazard.

Estrategia operativa de Roberto Martínez contra Brasil.

Como se ha visto en los días posteriores al partido, Roberto Martínez ideo un plan dejando descolgados en tareas defensivas a Hazard y Lukaku, cada uno en un costado, mientras que Kevin De Bruyne era el eje del rombo que se formaba en el centro del campo. Durante el partido, el jugador del Manchester City ayudaba en tareas defensivas, o como sus otros dos compañeros, se quedaba más descolgado no siendo participe del balance defensivo.

El plan salió a la perfección durante la primera parte gracias a la perfecta lectura de Roberto Martínez ante el punto débil de Brasil: su transición defensiva. El repliegue de la verdeamarella ha sido uno de los puntos débiles del combinado de Tite que durante el Mundial tan sólo Suiza fue capaz de aprovechar sacando un empate en la fase de grupos.

Analizamos pues esa primera parte de Bélgica no sólo desde el punto de vista de las transiciones ofensivas sino del comportamiento como bloque, las acciones de algunos jugadores y del riesgo que quiso asumir Roberto Martínez.

Acciones defensivas de Bélgica

El equipo belga defendió la totalidad de la primera parte con 7-8 jugadores, dependiendo del comportamiento de Kevin De Bruyne. La situación de dejar dos jugadores descolgados te obliga a reducir el número de jugadores en los espacios por lo que el rival, si se percataba de dicha situación, hubiera podido crear superioridades en varias zonas del campo.

Defensa de Bélgica ante Brasil.

El problema fue que el equipo brasileño en vez de hacer el campo grande y buscar superioridades con un movimiento del balón rápido tan sólo uso la banda izquierda para encontrar alguna jugada de su tridente Coutinho ,Neymar y Marcelo cuando subía al ataque. Esto permitía que Bélgica en todo momento tuviese siempre densidad de jugadores cerca del balón para evitar que Brasil hiciera alguna jugada o algún disparo fuera del área.

Creación de densidad al poseedor del balón reduciendo espacios pese a dejar descolgados.

Tres-cuatro jugadores por detrás del balón. Paulinho estático en vez de llegador.

Pero Bélgica además cedió el balón por momentos con la idea de que fueran los centrales brasileños los que tuvieran que tomar la iniciativa tapando siempre a los receptores interiores. Esto obligaba a que Brasil siempre tuviera que jugar por fuera para intentar progresar y es ahí donde el equipo dirigido por Roberto Martínez quería defender para después atacar.

 

Fase Ofensiva de Bélgica

De todo lo mencionado destacan varios nombres que tal vez no tuvieron una actuación estelar como Lukaku, Hazard o Kevin De Bruyne. Hablamos del trivote formado por Fellaini, Chadli y Witsel. Su papel tal vez pasó desapercibido pero para que los tres de arriba brillasen, los tres de atrás tuvieron que hacerlo lo mejor posible. Al final el colectivo es lo primordial y estos tres jugadores lo hicieron por y para el equipo.

Roberto Martínez quiso que cuando su equipo tuviera el balón se comportará como lo había hecho a lo largo del mundial pero esta vez dejando más “libertad” a la hora de jugar. Con las posiciones de Hazard y De Bruyne más adelantadas el equipo se colocaba en función de sus dos jugadores. Para empezar, el inicio siempre era con una línea de tres dejando los costados a Meunier y Chadli que actuaban de “carrileros”. Este último,que jugó de interior, supo leer durante la primera parte la posición que debía desempeñar según la situación del juego.

 

 

Podemos observar cómo Fellaini y Chadli supieron en todo momento aprovechar el espacio según la situación del equipo. Si De Bruyne o Hazard ejercían labores de construcción, ellos adoptaban una altura mayor para entrar de segunda línea en las jugadas. Si Hazard-De Bruyne se juntaban para crear pequeñas asociaciones, Chadli o Fellaini se colocaban para facilitar la labor a sus compañeros o para finalizar las jugadas tanto cerca del balón o en el lado contrario.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Comportamiento de Chadli-Fellaini durante el juego ofensivo de su equipo.

Witsel que tuvo un papel más conservador era el encargado del equilibrio en el equipo. Su papel en el campo fue dar apoyo a sus compañeros tanto con balón como sin él. Su rol de pivote le permitía llegar para ayudar en tareas defensivas, en especial, en la zona derecha ante el uso constante de Brasil de esa zona para atacar. En el lado contrario con Chadli y Vertonghen, Brasil nunca tuvo superioridad numérica para superar a los belgas y la ausencia de espacio cortaba la trayectoria de Paulinho como llegador en esa segunda línea.

Brasil se fue al descanso con un 0-2 y con sensaciones muy negativas en cada acción ofensiva del rival. La falta de un repliegue extenso y la poca capacidad de tener jugadores en ataque ante el miedo por una posible transición hizo que Roberto Martínez se fuese al descanso satisfecho ante el resultado positivo de su estrategia operativa.

 

 

 

Deja un comentario