Del poscionamiento a la pérdida del control.

No fue uno de los partidos más brillantes de la selección española. Fernando Hierro ya lo avisó en los días previos de que el partido iba a ser más difícil de lo que se suponía y el entrenador de la selección no falló en su discurso, pero falló en la estrategia operativa para poder superar a ese rival replegado que no te cedía ni un espacio en su campo, para ser más exacto en 3/4 del campo o en su propia área.

La selección española ganó por lo mínimo ante su rival con sensaciones ambiguas, mejor dicho, muchas dudas de cara a qué quiere esta selección en los partidos del Mundial. Contra Portugal el equipo respondió sobreponiéndose ante dos situaciones adversas pero las dudas atrás hacían que el equipo fuera frágil por momentos. Contra Irán al equipo se le vio falto de ideas de cara a superar ese muro iraní y cuando tenía el partido donde quería dejó que el control se perdiese haciendo el equipo más largo de lo que está acostumbrado permitiendo que la selección iraní llegase a la portería de David De Gea, llegando incluso a marcar un gol que posteriormente fue anulado por el VAR.

Análisis táctico del partido.

El primer tiempo fue un monologo de España en campo rival. La selección de Carlos Queiroz planteó una defensa baja con un repliegue de todo el equipo, es decir, los diez jugadores siempre por detrás del balón. De un esquema inicial de 4-1-4-1, el equipo por momentos formaba una línea de seis defensores más cuatro jugadores por delante.

Repliegue de Irán ante ataque de España. Foto: @AndreuAsensioD

Como podemos observar en la foto, los interiores durante el partido retrasaron su posición para formar una línea de seis jugadores y así evitar la llegada por los costados de los jugadores españoles (Jordi Alba y Carvajal). Ante todo siempre había acumulación de defensores en el área para evitar que España tuviese facilidades para acercarse a la portería rival. Pero Irán no sólo ejerció una defensa por acumulación sino que sabía perfectamente qué debía hacer para contrarrestar los ataques de España. Carlos Queiroz clasificó a la selección y la dotó de un nivel defensivo muy alto, con un trabajo excelente en cuanto a situaciones defensivas. Los jugadores iranies tenían trabajado las acciones y cuando un compañero salía a presionar, otro ocupaba su espacio rápidamente para evitar fisuras en el bloque.

Disposición defensiva de Irán ante ataque posicional de España

 

La idea de Irán era clara y España salió con la mentalidad de desgastar a su rival a través de la posesión y la movilidad del balón. El equipo de Hierro en el primer tiempo se posicionó en campo rival recordando al ejercicio de entrenamiento “ataque contra defensa”. España dispuso de jugadores por los carriles laterales pensando que los costados serían las zonas más vulnerables del equipo iraní.

Disposición de España en fase ofensiva en campo rival. Jugadores en los carriles exteriores.

La aparición de Lucas Vázquez en el once titular daba a entender que España necesitaba amplitud para abrir la defensa, pero el jugador del Real Madrid se solapaba con Carvajal en el ataque de España. La principal virtud de Lucas es: buscar un enfrentamiento a su marcador. Por ello su posición durante varios tramos del partido era estar pegado en la línea de banda y ahí daba ventaja a la defensa de Irán en los ataques de España. En varias jugadas de ataque por la zona derecha vimos que la aparición por sorpresa de Carvajal como segunda línea no surgía ante una defensa bien plantada y ante la ausencia de espacios.

Carvajal y Lucas Vázquez en la misma zona tras un cambio de orientación.

Como podemos observar cuando Lucas Vázquez se comportaba como el extremo del Real Madrid esperando una jugada para buscar su regate, España sufría ante la densidad elevada de jugadores en zona activa del balón. Esto provocaba que muchas veces ante una disposición más estática (estar en vez de aparecer) la defensa de Irán tan solo tenía que cerrarse y esperar a las ayudas para disuadir el juego de España hacía atrás.

Pero no sólo fue esto uno de los problemas que se encontró España. La disposición inicial del equipo fue con mucha amplitud ocupando los carriles laterales como se ha visto al principio, esto provocaba que en el carril central no hubiese jugadores españoles entre las líneas para generar dudas al rival. Si España quería entrar por los costados, las zonas más vulnerables de Irán, tenía que conseguir que el equipo Iraní no tuviese facilidades a la hora de realizar coberturas en su balance defensivo. Una lenta circulación de balón, pausando el juego, la actitud estática de jugadores y la poca presencia de receptores entre líneas favorecía que Irán en todo momento consiguiese disuadir el juego de España.

Situación de ataque posicional de España

Isco no reconoce contexto favorable. Situación de ventaja en carril derecho.

Lentitud en la circulación del balón ante contextos favorables para ataques.

Circulación lenta en el juego permitiendo a Irán colocarse. Lado débil superioridad.

Ataque España en el área rival.

Como hemos visto en las imágenes España tuvo situaciones para encontrar en los costados peligro ante acumulación en zona activa. Pero además de esta ausencia de velocidad, hay que añadir la poca densidad de jugadores españoles por dentro, esto permitía que Irán en transición ofensiva tuviese facilidad a la hora de buscar pase de seguridad tras recuperación. La ausencia de Koke en el once, a diferencia contra Portugal, dio al equipo de Fernando Hierro menos estabilidad en el centro del campo en presión tras pérdida siendo Busquets el encargado de salir en todo el campo ya que Iniesta-Silva, que fueron los interiores, estaban intentando crear ventajas por el campo a la hora de atacar.

La importancia de los laterales en el ataque de España es significativa. Ante la ausencia de espacios por los tres carriles centrales ante la densidad de jugadores rivales es bueno tener siempre jugadores capaces de llegar por fuera para sorprender a la defensa rival, además de la capacidad de asociación que tienen los defensores con sus compañeros. Hablamos de las asociaciones que se forman entre: Alba-Iniesta-Isco; Carvajal-Silva-Isco. Pero en el partido contra Irán la ausencia de espacios y el repliegue tan bajo del rival evitó esas llegadas por sorpresa que tanto daño hacen.

Laterales de España con altura siendo los extremos en el ataque de España.

Como vemos en la imagen, se pasó de sorpresa a estar, en vez de aparecer el jugador está posicionado sin capacidad de profundidad por el contexto de la jugada. Tanto Carvajal como Jordi Alba tuvieron que acoplarse a esta situación pasando a un juego más asociativo creando ventajas a partir de “entrar-salir”. Esto permitía que las triangulaciones que realizaba España en banda siempre hubiera jugador libre de cara para buscar pase vertical o cambio de orientación buscando la segunda línea.

 

Ataque posicional de España. Entrar-Salir.

 

De la ventaja al desorden. España salió la segunda parte con más velocidad buscando la portería del rival y en una jugada por el carril central, Diego Costa, con fortuna, encontró el gol poniendo a España por delante ante el muro iraní. Lo difícil estaba hecho, ahora sólo había que controlar el partido y buscar el momento ante un rival que tenía que buscar el empate para seguir peleando por la clasificación. En esa situación es donde mejor se siente España, con espacios y con el rival adelantado buscando la portería.

Nada más lejos de la realidad, España cambió por completo, y del orden y posicionamiento que había durado casi la totalidad del primer tiempo, pasó a un desorden posicional con el equipo jugando en largo y permitiendo que su rival encontrará situaciones ventajosas en la portaría defendida por David De Gea.

 

Nadie dijo que el Mundial iba a ser fácil y que la selección iba a darse un paseo ante sus rivales, pero durante los dos últimos partidos se han visto fallos colectivos que se podrían mejorar. El contexto de un Mundial condiciona cualquier tipo de análisis y planteamiento porque el mínimo detalle te puede mandar a casa, pero si el equipo no mantiene la concentración o no sigue un plan/idea trabajada en los momentos adversos puede el equipo no responder.

Del partido podemos destacar que la alineación no fue la correcta, a toro pasado es más fácil analizar. Pero se puede intuir viendo el partido de nuevo que al equipo le faltan sinergias colectivas entre jugadores. La conexión Lucas Vázquez-Carvajal, la ausencia de un mediocentro que pudiese dar apoyo tanto a Busquets en la transición defensiva como a Isco-Silva en la fase ofensiva. Andrés Iniesta en los dos últimos partidos no ha destacado siendo una ausencia importante para España y sin el manchego al cien por cien en la fase ofensiva sus compañeros lo notan ante la ausencia de un jugador más para crear desajustes. La libertad de la que dispone Isco en el juego de España es buena para desorganizar al rival, como pasa en el Real Madrid, pero en una selección como la Española donde prima las asociaciones que la “anarquía” dicha desorganización provoca a su vez que su propio equipo se descoloque ante sus movimientos. Si España quiere ser vertical, tanto Isco como Silva tiene que tener mayor altura en el juego, no sólo por su capacidad técnica para anteponerse a cualquier situación, sino porque ante un cambio de orientación o un rechace tus mejores jugadores están en el espacio oportuno para recoger el balón y desajustar al rival.

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