Vigilancias defensivas, acosar al rival.

Ya ha comenzado el Mundial y casi la totalidad de las selecciones han jugado su primer partido, aquel partido que define cómo llegan las selecciones, una definición que suelen hacer muchas personas sin entender el contexto en el que se esta. Un Mundial es una de las competiciones más difíciles, muchas miradas puestas en 23 jugadores y un entrenador y la presión es máxima. Algunos quieren que las selecciones ganen jugando bien, otras que sus equipos compitan al ser su primer año, pero solo uno será recordada como la campeona mientras que de las otras poco se hablará.

Hoy en el artículo nos vamos a centrar en un aspecto defensivo importante: las vigilancias defensivas y acosar a rivales. En los partidos de Uruguay-Egipto y España-Portugal se vieron durante diferentes momentos del partido situaciones en donde los jugadores en fase ofensiva se olvidaban de estar preparados en caso de una pérdida, ya hubiese sido forzada o no forzada. Aspectos como: presión al poseedor del balón tras pérdida, marcaje a posibles receptores o disuadir el juego del rival hacía una zona concreta fueron aspectos que en los dos partidos mencionados se dieron con poca frecuencia permitiendo que el rival pudiese salir con comodidad cuando el equipo estaba desplegado para atacar.

Portugal-España

El segundo partido del grupo B enfrentaba a la campeona de Europa contra España. Un partido que acabó con un 3-3 y con grandes sensaciones por parte de España que pese a tener varios fallos atrás supo sobreponerse en dos ocasiones al rival. Pero en frente estaba Cristiano Ronaldo y el astro portugués tuvo una de sus mejores noche con tres goles haciendo sufrir junto con el jugador del Valencia, Gonçalo Guedes, a la defensa española.

Portugal lo tenía claro y sabía que su momento en el partido pasaba por ser consistente atrás y aprovechar las transiciones ofensivas que el partido le brindase. La dupla Ronaldo-Guedes fue una de las mejores noticias de los portugueses. Durante la primera parte se vio que tanto el jugador del Real Madrid como el del Valencia recibían sin ningún tipo de oposición el balón después de un pase de sus compañeros, ya fuese mediante un juego directo o el rechace de un balón disputado.

Situación de cuatro contra cuatro en el juego directo de Portugal.

Ronaldo aprovecha espacio y juega hacía dentro ante la cobertura de Busquets.

Guedes recibe sin oposición pudiendo dar continuidad al ataque con espacio a la espalda de la defensa. 

La línea defensiva de España estuvo muy floja en ese tipo de acciones ofensivas. La duda en Ramos y Pique era palpable. Ante jugadores de gran regate y veloces, ¿salir a tapar dejando espacio a la espalda o replegar para evitar su conducción fácil?. Durante el partido se vio tanto en los córners como en alguna pérdida que el equipo replegaba ante el juego directo mientras los jugadores cercanos a zona activa presionaban con poca coordinación. Esto se tradujo en opciones para los delanteros portugueses para poder realizar las transiciones ofensivas.

 

Hemos podido ver los tres goles de Portugal ante España. Dos de ellos con problemas en la línea defensiva donde la zaga en vez de acosar al poseedor del balón cuando está de espaldas permite que esté de continuidad al ataque cuando la defensa está en situación de desventaja ante la separación excesiva de la línea de centrocampistas que está adelantada para presionar.

Transición ofensiva de Portugal. Ronaldo atrae a rivales y descarga a compañero libre sin oposición.

Guedes sin vigilancia puede lanzar la transición ofensiva.

 

Uruguay-Egipto.

El segundo partido del grupo A enfrentaba a la selección de Tabárez contra la selección egipcia comandada por el jugador revelación Mohamed Salah. Pese a que el jugador del Liverpool no jugó por precaución ya que el partido se presentía un partido físico, Egipto plantó un sistema defensivo sin fisuras esperando a que Uruguay fuese hacía delante para así tener espacios y salir por zonas concretas. Héctor Cúper sabía que su rival acabaría con mucho jugador en campo propio y todo pasaba por ser ordenados y aprovechar las transiciones ofensivas en zonas concretas, tanto por el centro ante la falta de vigilancias defensivas del rival, como por las bandas ante la subida de los laterales rivales.

Poca coordinación entre jugadores ante el cambio de fase del juego: unos achican otros repliegan.

 

Equipo desplegado y sin marcaje a posibles receptores rivales.

La acumulación de jugadores en campo rival para atacar por parte de Uruguay permitía que los dos jugadores descolgados de Egipto tuviesen siempre el espacio y el tiempo para recibir ese primer pase tras recuperación. Las dudas de Veccino-Betancur ante la salida o el repliegue, unido a la separación entre la última línea Godín-Giménez provocó durante algunos tramos del partido transiciones ofensivas de Egipto, que pese a no estar Salah, estuvieron a punto de llegar con peligro a la portería rival.

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