La noche de Salah y Benzema.

El Real Madrid se proclamó por tercera vez consecutiva, y por decimotercera vez, como campeón de la Champions League. Una hazaña histórica en el mundo del fútbol y con un entrenador que no para de batir todos los récords que hay por delante. Después de un año un poco convulso el Real Madrid se hizo con un trofeo para su vitrinas evitando dejar la temporada en blanco.

El Liverpool de Klopp lo intentó, lo preparó y los primeros minutos se vio a un equipo confiando en un plan. Pero el fútbol es un deporte con muchas incertidumbres y muchas variables que no se pueden controlar. La lesión de Salah y su retirada del partido supuso un golpe emocional al equipo que cambió de actitud siendo más conservador y olvidándose del plan preparado durante los días previos. Pese a ello el equipo lo intentó y consiguió empatar el partido pero la frescura del Real Madrid y la calidad de sus jugadores decantaron la balanza hacía el lado español.

El artículo trata sobre dos visiones diferentes, dos aspectos importantes que durante la primera parte fueron la clave de cada equipo. Respecto del Real Madrid hablaremos sobre Benzema y su aportación en la final, no sólo por el gol, sino por lo que hizo de cara a la estrategia del rival, mientras que del Liverpool nos centraremos en esa estrategia operativa, el plan del partido y cómo Klopp centró el objetivo del equipo en Salah. El egipcio se lesionó pero su compañero Mane fue capaz de recoger las riendas del equipo.

 

El egipcio como objetivo.

Jürgen Klopp ideó un plan basado en hacer caer en una trampa al Real Madrid para desorganizarlo y así poder encontrar los espacios, en especial encontrar espacios para su jugador estrella: Salah. El egipcio ha sido durante toda la temporada la figura del equipo conviertiendose en el jugador revelación de la Premier League y disputando la bota de oro contra grandes jugadores de Europa.

El plan estaba estudiado y trabajado, y el Liverpool lo plasmó casi a la perfección hasta la lesión del egipcio. La presión alta unida a una gran exigencia mental y física, signos característicos del Liverpool durante toda la temporada, fue el principal problema que se encontró el Real Madrid en el partido de Champions League.

El objetivo era claro, encontrar al egipcio y atacar el espacio con verticalidad y velocidad. Las principales características del Liverpool en el partido de Champions League fueron las siguientes:

  • Atraer para buscar en largo.
  • Segundas jugadas o presión en rechace.
  • Provocar fallo del rival por carril central, orientando al rival en su juego.
  • Intensidad defensiva en acciones de presión.
  • Verticalidad y velocidad para encontrar a los alejados: Firmino como eje de la transición para atraer y encontrar a las alas del Liverpool (Mane, Salah).

Cada una de las anteriores características que definen al Liverpool se orientaban a un objetivo, encontrar la situación especial para Mohamed Salah. Su zona de influencia, la banda de Marcelo-Ramos, era uno de los objetivos prioritarios del Liverpool en ataque, aunque también aprovecho la otra zona con Mane.

El Liverpool inicia en corto para atraer al rival en la presión y encontrar espacios en campo rival.

El Liverpool orienta el juego del Real Madrid por dentro para activar la presión grupal.

Verticalidad y velocidad en la transición para sorprender al rival desorganizado.

“Esperemos que no borren el vídeo”

 

Benzema para resistir el envite del Liverpool.

El jugador del Real Madrid apareció en el partido más importante de la temporada dando a su equipo lo que más necesita: su presencia en el campo con el balón. Sus números esta temporada han sido muy flojos, nadie discute que en el área no ha pasado por su mejor momento y las críticas han sido constantes a lo largo de la temporada (merecidas o no) pero el francés nunca falla. El partido del sábado fue su partido, su contexto, donde mejor se siente cuando juega, entre líneas para recibir y poder superar la presión del rival, ayudando en la construcción del juego, abarcando tanto la banda derecha como la izquierda. Partiendo siempre de una posición adelantada (fijando defensas) el francés conseguía siempre estar un paso por delante de la acción defensiva del rival desajustando el bloque inglés a la hora de presionar.
Atraer a Henderson para que no salga a presionar en el inicio, permitir espacio y tiempo a sus compañeros.

Ante problemas, aparición del francés para ayudar a su equipo.

Desajustar la defensa rival para dar opciones a los compañeros.

Cara y cruz. Benzema y Salah. El egipcio se tuvo que marchar lesionado perdiéndose la final de la Champions League y dejando a su equipo sin esa referencia arriba que permitiese dar sentido al plan del partido. El francés, en cambio, se hizo dueño del partido consiguiendo que el Real Madrid se pudiera asentar en el partido después de unos primeros 25 minutos frenéticos donde el francés fue la única nota positiva del Real Madrid desahogando a sus compañeros cuando tenían el balón.

La irrupción de Bale en el Real Madrid y de Mane en el Liverpool, eclipsó la importancia de estos dos grandes jugadores. El galés le “robó” el protagonismo a su compañero con dos goles consiguiendo ser el MVP del partido, mientras que el jugador africano cogió las riendas de su equipo para intentar dar la vuelta al partido y darle sentido al plan que Klopp preparó con mucho detalle.

 

Deja un comentario