Las segundas jugadas-Análisis Roma-Barcelona

Después de una dura derrota y ser eliminados de nuevo en la Champions, le tocaba a Valverde analizar el partido de vuelta que se disputó en el olímpico de Roma. El entrenador español explicaba que su equipo había sufrido mucho con el partido de la Roma, con esa presión agobiante y con el planteamiento del equipo italiano. En rueda de prensa se podía ver cómo el entrenador español daba pequeños matices del partido de vuelta:

“Nos han tirado la presión muy alta, nos dificultaban hacer nuestro juego; jugaban agresivos en la presión arriesgando mucho con la línea defensiva en el centro del campo y nosotros no eramos capaces de superar esa presión a través de nuestro juego, nos obligaban a lanzar en largo donde ellos ahí atrás eran fuertes y teníamos dificultades para coger la segunda jugada.”

El técnico español vio claramente que el planteamiento de su rival fue condicionar la salida “limpia” de su equipo y obligarle a jugar en largo donde los romanos tenían siempre superioridad. De nuevo Di Francesco, está vez en su feudo, fue capaz de idear un sistema defensivo para doblegar al Barcelona. Con un cambio de sistema respecto al partido de ida, sobre todo debido a las bajas del equipo romano, el Barcelona sufrió una derrota que dejó al equipo sin el sueño de la Champions y sin el posible triplete.

La alineación que eligió Di Fransceco para, como decía en la previa al partido, soñar y conseguir el objetivo de la clasificación fue la siguiente:

La vuelta de el belga Nainggolan y Patrik Schick son las novedades respecto al partido de ida. El esquema varía respecto la situación: 3-4-3 en ataque, mientras que en defensa se convierte en un 5-4-1. El cambio más importante respecto al partido de ida fue la defensa de tres centrales: Juan Jesus, Fazio, Manolas. En todo momento con Suárez y Messi, el Barcelona tenía inferioridad numérica arriba para el juego directo, esto permitía que los laterales Kolarov-Florenzi se desentendieran de formar línea de cinco y adelantar su posición para acumular jugadores para la presión.

Una de las claves como bien mencionó Valverde fue la presión de la Roma. El comportamiento del conjunto romano a la hora de presionar fue un excelente trabajo, impidiendo en todo momento poder jugar al Barcelona. En las siguientes imágenes podemos ver la diferencia entre las líneas del Barcelona en los primeros diez minutos, qué como bien dijo Valverde el equipo entró bien, a una vez recibido el primer gol; vemos cómo el equipo se empezó a partir llegando tarde a las segundas jugadas.

Primeros minutos del partido, con el equipo junto en campo rival y a diferentes alturas, aprovechando el campo.

 Después de recibir el primer gol, el Barcelona empieza a partirse alejando las líneas y perdiendo las segundas jugadas.

Diferencias entre comportamientos: ¿Cómo se comportaba la Roma respecto al Barcelona y viceversa?

Otro de los matices importantes fue el comportamiento de ambos equipos. La primera parte acabó con un 1-0 para los locales y una imagen muy floja por parte del Barcelona en el olímpico de Roma. La diferencia entre ambos conjuntos residió en la forma de defender, como bien decía un usuario de Twitter, la diferencia reside en defender hacía delante o defender hacía atrás.

En el primer gol de la Roma y en varios tramos del partido el Barcelona mantuvo una conducta poca agresiva al poseedor del balón de la Roma, pudiendo éste jugar con tiempo para su compañeros. Edin Dzeko, que atacó el intervalo lateral-central del Barcelona fue el detonante para marcar el primer gol. Defender hacía atrás.

 

 

Pasado los primeros diez minutos y con el primer gol, la Roma se fue arriba para presionar al Barcelona e incomodarlo en todo momento. Tanto en el balance defensivo como en el ofensivo la Roma tenía una idea: jugar lo más arriba posible para recuperar el balón cerca del área rival y buscar tanto los rechaces como alguna jugada suelta cerca de la portería rival. Lo que se define como defender hacía delante.

 

En caso de que el Barcelona superara la presión inicial, la Roma se replegaba pasando a 4-5-1 o cometía falta para evitar la progresión del Barcelona superando las líneas defensoras.

 

Ediz Dezko para fijar y buscar balones largos.

La Roma lo tuvo claro en todo momento, a parte de presionar al Barcelona arriba y recuperar el balón cerca del área rival, uno de las principales armas de Di Francesco fue el delantero bosnio: Edin Dzeko. El bosnio fue la pesadilla de Umtiti-Pique-Semedo-Alba, se movió por toda la zona de ataque dando tanto apoyo en largo como en corto, pudo fijar a sus marcadores para que sus compañeros tuvieran posibilidades de recibir el balón con ventaja (Nianggolan-Schick) o conseguir ventajas para buscar la superioridad numérica por bandas (Schick-Florenzi; Kolarov-Nianggolan).

 

Como bien dijo Valverde, el equipo estaba partido. Las segundas jugadas o los rechaces fueron siempre para la Roma que generaba siempre peligro cuando se acercaba al área de Ter Stegen. En una acción que acabamos de comentar, Nianggolan lanza buscando a Dzeko que se adelanta a Pique, éste lo derriba pitando el árbitro penalti para el equipo local. Tras el penalti anotado por De Rossi y una acción a balón parado la Roma se puso 3-0 empatando la eliminatoria y dando importancia al gol marcado en el Camp Nou.

El Barcelona se despidió de la Champions League en el olímpico de Roma, el mismo estadio que nueve años atrás le dio la Champions contra el Manchester United. Mucho se habló de la imagen del Barcelona o el “conservadurismo” de Valverde, pero la Roma hizo un partido para enmarcar.

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